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sábado, 7 de septiembre de 2013

Estamos que nos subimos por las farolas

En la noche del viernes 6, después de otra jornada de protestas contra el derribo de Ofelia Nieto 29 y el desalojo de sus 10 legítimos ocupantes, un compañero trepó a una farola de la Puerta del Sol y allí se quedó, desplegando tras de sí una pancarta en la que se podía leer Madrid 2020 evicts ("Madrid 2020 desahucia") y #ofeliaresiste. Lo que parecía que iba a ser la guinda de un día lleno de acciones, acabó siendo una resistencia de 17 horas ininterrumpidas a quince metros de altura (metro arriba, metro abajo, perdónennos lxs precisxs). Abajo, a pie de calle, muchas personas hicieron guardia permanente para acompañar al compañero encaramado, gritando consignas, mostrando apoyo y documentando lo que iba pasando en los alrededores.

En la noche, los bomberos se negaron a bajar al compañero en dos ocasiones, alegando que sólo pueden actuar en casos de emergencia, y que el joven estaba muy bien asegurado con cuerdas de escalada, de manera que en peligro en peligro, no estaba. La ovación de todxs lxs asistentes al ver a los bomberos marcharse fue espectacular. Mientras tanto, la policía se negaba a permitir que se le subiese agua o comida. "Si se siente mal, que baje", eran las amorosas palabras del mando de la policía nacional. Aun así, con cierta astucia, conseguimos hacerle llegar algunas cosas. Poco después de amanecer, aparecieron las UIP, que empezaron haciendo bromitas con las ganas que tenía de acabar todo por las buenas para irse a desayunar, para luego sacar a 13 compañerxs, que hacían cordón de seguridad, al más puro estilo de la Marca España: retorciendo muñecas, arañando la cara y clavando los dedos detrás del lóbulo de la oreja (reconocida técnica de tortura: si hacen esto en la calle, ¿qué no harán en las comisarías?)
En la mañana más gente empezó a sumarse. Los bomberos aparecieron por tercera vez, y volvieron a negarse a bajar al chaval. El subidón era incombustible. Un responsable del cuerpo de bomberos subió en la cesta para convencer al compañero de que bajase, pero para esas horas (9.30 de la mañana tal vez?) el compa Óscar (llamémosle así) estaba on fire y no estaba por la labor de bajarse tan fácilmente. Poco después, por una escalinata similar treparon dos antidisturbios, atropelladamente, para alcanzar al compañero, si bien éste se escabulló encaramándose aún más arriba de la farola. Los agentes apenas alcanzaron a agarrar la pancarta que le colgaba a Óscar de la espalda, arrancándosela a tirones (lo cuál podía poner en serio peligro a nuestro compa, pero vamos, que aún está por llegar el día en que lxs antidisturbixs demuestren tener dos dedos de frente cuando están de servicio).

Para ese entonces, la plaza ya estaba acordonada, llena de vallas, y los antidisturbixs totalmente desquiciadxs y con evidentes ganas de pegar a personas inocentes. Una persona cometió el crimen de pegar un cartel en una farola, justo en el límite de la zona vallada, a lo que las UIP respondieron repartiendo cera del modo más troll, pisoteando a gente, incluyendo ancianxs que para esa hora ya iban llegando para conmemorar la segunda república española.

Quien nunca ha estado, no sabe cómo es esto. Y la tele nunca lo cuenta. El momento en que la policía se desquita a hostia limpia con gente inocente, protestona, tal vez enfadada, pero que no ha hecho nada malo. Podrían ser sus padres o sus hijxs, pero parece que las UIP no entienden de parentesco, tal vez no entienden de nada. Acabaron golpeando a decenas de ciudadanxs y deteniendo aleatoria y muy violentamente a tres personas que no habían hecho nada y que de repente se veían esposadas y perplejas camino de los coches zeta.

Atentado a la autoridad, resistencia a la autoridad, desobediencia. Los tres grandes clásicos que se saca la policía de la chistera en cualquier manifestación. Tres cargos que te llueven del cielo, que te los cuelgan por el morro. Si no has estado allí, no sabes esto. La policía te endiña los cargos por la jeta. Y quien no se lo crea, que venga a una mani o a un desahucio y lo compruebe.

Pero ni por esas consiguieron que la gente se dispersase. Seguían en la plaza, apoyando al compañero, que todo el rato repetía que estaba bien (pues claro, entre compañerxs, nos cuidamos y nos preguntamos ese tipo de cosas). Después de mucho rato, cuando se cumplían 17 horas de estar trepado en el poste (y tras un proceso de mediación), Óscar decide bajar, por su propio pie. Antes de hacerlo, con toda la voz llena de dignidad, pone a los policías en su sitio, recuerda que la policía golpea a lxs ciudadanxs en las manis y en los stopdesahucios, lo dice desde el poste, a voz en grito, y no se escucha una mosca en la puerta del sol, porque cuando la verdad suena, retumba.

Muchxs lo vimos. Hoy en la mañana, muchos policías bajaron la mirada. Y no era por el sol porque llevaban bien calada la gorra.

Muchísima gente pasó y preguntó qué tiene que ver que Madrid sea sede de las Olimpiadas de 2020 con el desahucio de una casa. Y como pudimos, a veces con entusiasmo, a veces cansadxs, a veces a duo, otras en inglés de chiringuito playero,..., cada unx a su manera, explicamos que no puede ser que la misma ciudad que está intentando presentarse frente al mundo como moderna, progresista, democrática - digna de albergar el espíritu olímpico - esté echando a la gente a la calle cuando no tienen casa, recortando en los derechos más elementales, enchufando dinero a los bancos y desplegando cada vez más policía para blindar un sistema de gobierno lleno de engañifas y corruptelas diarias.

Gracias a todxs. A lxs que pasaron la noche, a lxs que hicieron relevo en la mañana, a lxs que doblaron, a lxs que trajeron café y comida y mantas para la noche, a lxs bomberxs que desobedecieron, a lxs abuelitxs que siguen luchando hoy, a lxs que nos salvaron de alguna hostia policial o hasta de que nos detuviesen, a lxs que nos calmaron, abrazaron, consolaron. Gracias a lxs abogadxs, lxs mediadorxs y la gente que fue a Moratalaz a esperar a lxs detenidxs y darles la bienvenida. Gracias a la familia Gracia González y a todas las restantes familias de apellidos que no nos suenan aún tanto, que se están organizando en colectivo para cambiar este sistema injusto que hace aguas por todos lados. Gracias a Óscar y a #OfeliaResiste por volver a darnos alas y permitirnos otra vez salir de Sol con un saborcito de victoria en los labios.

Sí se puede!

PD: Y encima, parece que al final las Olimpiadas 2020 se celebrarán en Tokio! Pues tampoco sabemos si alegrarnos por lxs japoneses o no, pero desde luego, aquí sabemos que lo que necesitamos no es un par de meses buenos de empleo en 2020, pan para hoy, hambre para mañana (y la panadería regentada por lxs ricxs), sino organización, apoyo mutuo, alternativas, lucha por los derechos fundamentales, revolución desde ya!


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